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ENCUENTRO

  • Foto del escritor: Gilma Betancourt
    Gilma Betancourt
  • 5 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

La tarde se pierde en el frío y el corazón en la nostalgia. Los recuerdos se agolpan en la

memoria y los ojos se anegan de lágrimas. Un nudo en la garganta y el abrazo de la

soledad. Camina lentamente, con pasos perdidos que avanzan hacia un ayer etéreo.

Entonces, las risas, las luces, los colores van llegando, y una sonrisa comienza a

emerger, sin fuerza y sin proponérselo. No hay duda alguna de este estar de nuevo aquí,

recorriendo las calles de siempre, tan conocidas. Los olores se tornan en una invitación a

seguir adelante.




Sintió su presencia aún antes de verlo. Sonreía, como siempre, con los dientes blancos y

la mirada franca. En la mano, el trago de aguardiente que le acercó sin preguntar,

esperando como única respuesta que se lo tomara. Lo hizo, aunque no acostumbraba a

beber. Se rió, a pesar de los años y todo lo vivido. No sabía cómo negarse, no a él.

—¿Cuánto tiempo había pasado? —por lo menos veinte años—. Ambos habían cambiado

mucho; se les notaba la vida y lo vivido. Sin embargo, cualquiera diría que se habían visto

ayer, por no decir hoy mismo. Tal era el nivel de confianza que ambos compartían.

Él le hizo un gesto con la cabeza, indicándole que lo siguiera.


Ella seguía sonriendo.

Antes de poder imaginarlo, ya estaba acuclillada, prendiendo velitas, comiendo natilla,

repartiendo buñuelos. Nadie le preguntó ni le reclamó nada. Le sonreían, la abrazaban, le

presentaban a los más pequeños. Callaban cuando ella volteaba a mirar esos lugares

donde debería haber alguien que ya no estaba. Entonces, ella simplemente movía la

cabeza, asintiendo. De esas cosas no se hablaba allí, por lo menos no ese día, que

era para celebrar a la Virgen y a la vida que seguía latiendo, más allá de toda frontera,

real o imaginaria.



Cuando llegó el momento de irse, no pudo evitar expresar su asombro:

—¿No vas a reclamarme por haberme ido?

Él contestó:

—Lo importante es que has vuelto.

Entonces, simplemente la abrazó.


Un cuento de Gilma Betancourt | Especial Semana de la Luz.

1 comentario

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Adiela
05 dic 2025
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Hermoso el mensaje, no desgastarnos haciendo reclamos, Sólo un abrazo y un estas aquí

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