María Bochkariova, la primera oficial femenina del Ejército Ruso.
- Gilma Betancourt

- 13 ene 2022
- 3 Min. de lectura
Casi siempre y por regla histórica vemos a las mujeres participando de los conflictos
bélicos de modo colateral, la mayoría de las veces en condición de víctimas,
sin embargo, la historia siempre encierra excepciones, tal es el caso de los
escuadrones rusos de mujeres formados durante la primera guerra mundial.

María Bochkareva (1889-1920) tuvo una vida nada envidiable: un marido maltratador al que abandonó, luego un jefe que resultó ser un proxeneta, un segundo marido que por ladrón fue deportado a Siberia y al que también dejó cuando cayó en el alcoholismo.
En noviembre de 1914, cuando ya había estallado la Primera Guerra Mundial, trató de alistarse, pero se le rechazó. Bochkareva apeló al zar Nicolás II y consiguió que éste le permitiera sentar plaza como soldado. Tuvo un excelente comportamiento en el frente norte: fue herida varias veces, salvó a un grupo de compañeros de un ataque alemán, recibió la Cruz de San Jorge y ascendió a suboficial.
Los escuadrones rusos de mujeres Creados en febrero de 1917 tras la revolución de los blancos por petición de las propias integrantes, militantes en el partido comunista, estas mujeres buscaban desempeñar un rol social diferente y ser participes de la defensa de su patria. Al principio los nuevos dirigentes dudaron, pero ante la insistencia de ellas cedieron, creando los destacamentos que aparecieron bajo el nombre de escuadrones de la muerte.

Estos escuadrones fueron enviados al frente occidental, donde alentaban y confrontaban a los regimientos masculinos que no podían mas que admirar el valor de estas mujeres que no retrocedían por difíciles que fueran las circunstancias, mostrando un valor arrollador.
Creación del primer batallón femenino en la Historia
En mayo, María Bochkareva se dirigió a una multitud en Petrogrado y en dos días reunió a 2.000 voluntarias; la selección posterior redujo las reclutas a 500. Bochkareva expulsaba a las que flirteaban con los instructores masculinos, tenían poco espíritu militar o pretendían organizar un soviet (autorizados por el Gobierno Provisional en el Ejército y la Armada). El duro entrenamiento posterior, que incluyó el rapado al cero y diez horas diarias de ejercicios, dejó a sólo 300 mujeres en el batallón.
María prohibió estrictamente que los agitadores políticos y representantes de varias organizaciones partidistas aparecieran en la ubicación de su batallón, lo cual era una violación directa de los procedimientos establecidos por la Revolución de Febrero. Como resultado del descontento masivo, doscientos cincuenta "shockers" abandonaron Bochkareva y se unieron a otra formación.

Los bolcheviques atacan a las mujeres
Cuando las mujeres desfilaban por la ciudad, llena de desertores, vagos, emboscados y conspiradores, recibían abucheos, que ellas mismas devolvían con palabras más gruesas. Los periodistas y fotógrafos norteamericanos enviaron a sus periódicos numerosas crónicas y fotografías, y así empezó a darse a conocer Bochkareva en EEUU.
Un 7 de Julio, entrarían en combate en Smorgon contra los alemanes. El batallón registró 50 bajas y unos días después María Bochkareva fue herida en la cabeza por un rebote. Se le envió a un hospital de Petrogrado y el Gobierno la ascendió a teniente. Así se convirtió en la primera oficial femenina del Ejército ruso. Cuando los comunistas dieron su golpe de Estado en noviembre, Bochkareva estaba en Petrogrado, pero su batallón seguía en el frente.
Unos meses después, los bolcheviques la detuvieron y acusaron de estar a las órdenes del general Kornílov, convertido en uno de los primeros caudillos blancos contra los rojos. Un amigo le libraría del fusilamiento.

En el invierno de 1919, el Ejército Rojo la capturó en Tomsk, a 900 kilómetros al oeste de Omsk, y la entregó A LA DESPIADADA CHEKA, que la interrogó durante cuatro meses. Al final, los chekistas la condenaron a ser ejecutada como enemiga del pueblo.
Su libro de memorias sirvió como prueba contra ella, porque, según los rojos, mostraba la complicidad de Bochkareva con el general Kornílov, uno de los caudillos blancos. La sentencia se cumplió el 16 de mayo de 1920.
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Gilma Betancourt Historiadora | @gilmabetancourthistoria
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