Puerta a la India
- Gilma Betancourt

- 13 dic 2021
- 1 Min. de lectura
Viajar a India, así sea mentalmente, supone abrirse a lo diversamente sobre abundante; en
efecto India por lo general nos desborda, con sus gentes maravillosas, tan distintas a nosotros, sus colores, sabores, texturas y arquitectura.
A nosotros lo occidentales india nos fascina, pero también nos rebasa, y por ello deberíamos afrontarla como lo hacemos ante una gran barra de bufete, tomando un poco de cada cosa, cada vez y mezclando los platos de tal manera que podamos disfrutar de la experiencia y consolidarla. Mi viaje intelectual a India ha sido así, confieso que aún me queda mucho por aprender, pero también que he podido ir decantando la esencia de esta diversidad y he descubierto los puntos de convergencia que me han hecho posible sobrevivir, aprender y disfrutar el camino.

Como historiadora y maestra a quien le interesa llegar más allá del simple saber erudito,
recomiendo empezar por lo básico, los aspectos fundamentales de los grandes los cuerpos de creencia; arrancando con el hinduismo, ya que este es la llave maestra de India. Saber sobre los vedas, las castas, grandes dioses y epopeyas, ayuda en gran medida a ver la unidad a través de la diversidad aparente, sin negarla, pues ella es parte fundamental de la esencia histórica y cultural de India.

Finalmente, un paseo general por la cultura y sus características ayudara a consolidar una
visión general, tras la cual estaremos en capacidad de definir nuestra ruta a seguir, teniendo ya, una mayor comprensión del entorno al que nos estamos aproximando.
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