Cali Viejo y el Alumbrado
- Gilma Betancourt

- 10 dic 2025
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Todo era simple, escueto, mínimo; podría decirse parroquial. Unas cuantas bombillas y buenas ideas para engrandecerlas; para nosotros, felicidad completa. No había ojos que se cansaran de ellas ni corazón que escapara a la alegría de verlas.

Era claro que no esperábamos de ellas que le dieran sentido a la Navidad, mucho menos que la constituyeran. Sabíamos que en nosotros residía la fiesta que ellas indicaban y proclamaban, anunciándola.

Por eso queríamos verlas y ver cómo hacían más
bonita a nuestra Cali,
que con ellas se volvía luz.
Bombillas amarillas, azules y rosadas de infancia y adolescencia, de la inocencia de una vida eterna, no en el más allá, sino en nuestra ignorancia del tiempo.

Cali, cómo te amo, y
en el recuerdo te acaricio y te conservo.


Nota de Gilma Betancourt




Hermosa y sentida evocación de como celebrábamos las fiestas decembrinas. Gracias por este recuento histórico