5 datos interesantes que tal vez no conocías de NAPOLEÓN
- Gilma Betancourt

- 27 ene 2023
- 2 Min. de lectura
1.
Detestaba perder, solía decir: “Yo no hago trampa, simplemente no dejo nada al
azar”. Le costaba tanto que llegó al punto de “Repetir” la batalla de Abukir, que tuvo
lugar el 1 de agosto de 1798, y en la cual la armada francesa salió derrotada, todo con
el fin de ganarla – cosa que hizo en marzo de 1799, en tierra, para que su victoria
borrara la afrenta de la derrota; los ingleses que habían sido sus oponentes lo sabían y
quizás por ello tomaron tantas medidas para impedirle salir vivo de Santa Elena, nadie
quería una segunda Waterloo.
Esta lógica Napoleón la trasladaba al tablero de Ajedrez, a veces sus maniobras
tramposas eran del todo evidentes, pero sus contrincantes lo conocían y aceptaban
dejarlo ganar, ya que su mal genio era terrible.

2.
Era un hombre vanidoso: Napoleón era muy consciente de la importancia de una
buena imagen, para el era mucho más que simple apariencia y estaba relacionada con
la disciplina moral. El emperador dedicaba varias horas del día a su aseo personal, se
bañaba, lavaba los dientes, se mantenía pulcro, tenía el cabello corto y la cara bien
afeitada. Amaba las lociones, siempre iba perfumado, tan solo en octubre de 1808
consumió 72 botellas de loción.

3.
Tenía una manera muy particular de demostrar interés en las personas con las que
conversaba, las pellizcaba; de acuerdo con su ayuda de cámara Louis Constant Wairy,
el emperador tenía diversas preferencias en este sentido; a los caballeros les apretaba
los lóbulos de las orejas hasta que se tornaban azulados, en cuanto a las damas les
pellizcaba la nariz y las mejillas, y a los bebes por su parte les daba pequeños pellizcos
en la barbilla.

4.
Contribuyó al desarrollo de la Opera y del Ballet, el promovió estas artes, las
patrocino, las sostuvo regalando boletos, y condicionaba las entradas al ballet con las
entradas a la ópera, si no ibas a ver la ópera italiana, no podías entrar al teatro o al
ballet. Él estaba convencido de la importancia de la cultura para alcanzar el pleno
desarrollo político y social, y creía que el Estado debía dar a las artes la misma
importancia que a las ciencias.

5.
Era un hombre tan racional como emocional, Napoleón podía ser tan apasionado
como frio, no dudaba en tomar decisiones radicales y conforme se hizo más poderoso
se entregó más a su temperamento, sus ataques de ira podían tener grandes
dimensiones y podía pasar de ser una hombre amable, generoso y razonable, a uno
mezquino, rabioso y grosero, así lo expreso su ministro Charles Maurice de Talleyrand
tras se despedido de su cargo diciendo :“Es una verdadera lástima, que un hombre tan
grande, carezca de educación”.

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